El Puente romano de Córdoba es un puente situado sobre el río Guadalquivir a su paso por Córdoba, que une la zona del Campo de la Verdad con el Barrio de la Catedral. También conocido como "el Puente Viejo" fue el único puente con que contó la ciudad durante 20 siglos, hasta la construcción del Puente de San Rafael, a mediados del siglo XX. El 9 de enero de 2008 se inauguró la mayor remodelación que el Puente Romano ha tenido en su historia.
Construido a principios del siglo I d. C., durante la época de dominación romana en Córdoba, sobre el río Guadalquivir (probablemente sustituyendo a uno más primitivo de madera), tiene una longitud de unos 331 metros y está compuesto por 16 arcos, aunque originalmente tuvo 17. Fue un importante medio de entrada a la ciudad desde la zona sur de la península Ibérica por ser el único punto para cruzar el río sin utilizar ningún tipo de embarcación. Probablemente la Vía Augusta que iba desde Roma hasta Cádiz pasaba por él.
Desde la época de la dominación musulmana encontramos en un extremo la torre defensiva de la Calahorra y en el otro la Puerta del Puente. Ésta es también llamada erróneamente Arco del Triunfo, porque nunca fue un Arco del Triunfo, sino que la puerta de la antigua muralla. La actual puerta fue realizada por el arquitecto Hernán Ruiz II en 1572. En el centro del puente podemos encontrar un triunfo de San Rafael, que data de 1651, obra del escultor Bernabé Gómez del Río.
En tiempos más recientes, el Puente Romano se convirtió en el acceso de entrada a la ciudad para los viajeros que acudían desde el sur de la misma. No en vano, se situaba al final del puente, en la Puerta del Puente, el fielato sur de la ciudad (Oficina a la entrada de las poblaciones en la cual se pagaban los derechos de consumo). Además, el Puente Romano fue parte integrante de la Carretera Nacional IV, siendo atravesado por los viajeros que bajaban desde el centro de España hacia la zona sur y viceversa.
El 1 de mayo de 2004 fue convertido en un puente peatonal y ciclista, vedándose al tráfico motorizado.[1]
A lo largo de su historia ha sufrido numerosas reconstrucciones, principalmente una en la época califal, una después de la Reconquista y otra a principios del siglo XX. Estos arreglos fueron más de carácter estético que estructurales. De hecho, sólo el arco número 14 y número 15 (comenzando a contar desde la Puerta del Puente) son originales.
En 2006 fue cerrado al tránsito para realizar obras de conservación de la estructura, así como de remodelación, tanto interna como externa. Esta la última reforma del puente concluyó el 9 de enero de 2008, no exenta de polémica. Dirigida por el arquitecto cordobés Juan Cuenca Montilla (Puente Genil, Córdoba, 1934), la restauración no estuvo exenta de polémica debido al carácter ambicioso del proyecto que quiso devolver al puente un aspecto lo más parecido posible al original. Para ello, se limpiaron los tajamares, se descubrieron los sillares originales, se sustituyó el adoquinado por un suelo liso de placas de granito y se rehabilitó una hornacina existente dedicada a San Acisclo y Santa Victoria. Igualmente, se recuperó el nivel original del extremo norte del puente, enrasado con la Puerta del Puente y el Paseo de la Ribera.